Grupo de Producción 25

Pensamientos sobre la situación del periodismo

Gabilondo habla del periodismo hoy por hoy

PR20_Gabilondo / Charly Rodríguez Sogorb

 

 

Ficha técnica

Título de la obra: El fin de una época

Autor: Iñaki Gabilondo

Fecha, lugar: 2011, Barcelona

Número de edición: Primera

Editorial: Barril & Barral

ISBN: 978-84-9989-124-8

Precio: 8,95 euros

Argumento de la obra

Iñaki Gabilondo ha tenido una larga carrera en esto del Periodismo, desde que se licenció en 1963 en Navarra hasta hoy que se dedica a un videoblog en la web de EL PAÍS. Sin embargo, no ha sido hasta estos días que se ha decidido a publicar un libro que no son sus memorias, sino que se sirve de ellas para hablar del presente de su profesión: la de contar cosas, el Periodismo.

Para Iñaki, según se desprende en El fin de una época, el Periodismo está en una grave situación. El modelo de vida actual del que [¿] disfrutamos [?] es muy acelerado y apenas se consume información, la que se consume además tiene varios rasgos que define a lo largo del libro. A saber: excesiva simplicidad y rutina diaria.

El ritmo de vida acelerado apenas deja tiempo para consumir información se traduce en el consumo de noticias simples, superficiales y que no profundizan en ningún aspecto. Este detalle al periodista guipuzkoano le parece terrible, y a todos debería, ya que se confunde saber cosas con conocer. Y la información no aporta conocimiento, sólo abre la puerta, y quizá ni eso añadiría yo. La información tal y como se difunde en los medios de comunicación más poderosos simplemente pone el nombre encima de la puerta, para que tú decidas entrar, si tienes tiempo o tienes ganas.

Además, esto entronca con otro concepto que trata Iñaki Gabilondo: información rutinaria. Los ciudadanos ya no se informan para intentar llegar a saber algo, simplemente buscan contenidos para sobrevivir en el entorno. Igual que comen para mantenerse vivo, consumen información (superficial, simple, sin profundidad) para mantener conversaciones con su prójimo.

El mínimo porcentaje que sí se preocupa por informarse correctamente, profundamente, para saber, conocer lo que pasa y no simplemente para memorizar un titular vacío, Iñaki Gabilondo lo define como “el millón”. Esa cifra deliberadamente exagerada a la baja, quiero pensar que se queda corta, y aunque quizá no llegue a los 10 millones (de los más de 45 que vivimos en este país) pero sí puede aproximarse a los 5. A pesar de todo, sea cual sea el número, Iñaki Gabilondo argumenta que no hay que tener pataletas porque por mucho que nos cabreemos, esa cifra no va a variar considerablemente. “No quieras cambiar el mundo” y “sé útil” es uno de los consejos que suele dar Iñaki a lo largo del texto.

Opinión personal

Comparto con Gabilondo totalmente la mayoría de las letras escritas, por no decir todas. Sobre todo un aspecto que no he mencionado en el argumento pero que prácticamente vertebra el escrito: el periodismo dependerá siempre de que haya alguien que tenga una historia que contar y otro que quiera escuchar. No dependerá de si es en papel, un debate que cansa por absurdo (parece que hay ganas de que acabe el papel, y se lanzan fechas, pero no se tiene certeza de nada. Cuando acabe, acabará, hasta entonces no intentes hundirlo), es ordenador, en tabletas, en móvil, radio o televisión. El Periodismo seguirá siendo periodismo mientras se sigan unas reglas para el género que sea.

También coincido bastante en sus palabras sobre el periodismo local y el periodismo de guerra. El segundo lo están intentando fulminar, no invirtiendo y convirtiendo la cobertura de una guerra en simples yuxtaposiciones de muertes que de un día para otro se anuncian sin aparente conexión y contextualización por parte del busto parlante. El otro, el local, también están intentando cargarselo. En la sección de local es difícil trabajar como periodista: cuentas con la presión del propietario, del empresario local que domina la ciudad y se anuncia en el pequeño medio, sin contar las subvenciones públicas que para recibirlas hay que tener cierta falta de crítica hacia el que firma que estas ayudas. Sin contar, que a menudo la información local se resume en concursos de paellas, concierto de un triunfito en la ciudad o fiestas patronales…

Por último, hay que recoger el guante de Iñaki Gabilondo. Los periodistas no trazaron una línea roja y dejaron que lo hicieran los empresarios, quienes supeditan la práctica periodística a la lógica empresarial y la “libertad de expresión” que alguien debería explicar a los empresarios que no la han entendido bien. Empezando por los que dirigen esos medios que realizan “terrorismo informativo” (los define Gabilondo) como son Intereconomía y sus secuaces.

10 frases

  1. “El problema es que, en poco tiempo, el periodista ha pasado de creerse un liberado de la sociedad a para vigilar al poder a creerse un liberado del poder para vigilar a la sociedad, y así ha acabado armándose un nuevo guión”, página 29
  2. “En lugar de centrarse en su papel de difusor de un determinado mundo de valores y pensamientos, el periodismo está siendo desbordado por la lógica económica”, página 39
  3. “El periodismo debería desarrollarse de acuerdo con unos parámetros intocables”, página 45
  4. “La política ha malacostumbrado a todos al decidir que si algo no aparece en código penal ni el código civil, se puede cometer todo tipo de tropelías”, página 46
  5. Periodismo es un término muy polisémico que se aplica a usos distintos, que tal vez convendría plantear, porque existen muchos modelos de periodistas y todos dicen llamarse así”, página 52
  6. “Tampoco podemos pretender que los ciudadanos sean enciclopedias vivientes de la actualidad informativa; eso sería una pedantería de periodistas que ni es posible ni hace falta”, página 72
  7. “Los protagonistas del drama son borrados de un escobazo a los dos minutos porque el escenario es instantáneamente ocupado pos los políticos”, página 97
  8. “Defrauda pronto”, página 116
  9. “Cuando no nos es dado narrar la complejidad, caminamos hacia la propaganda, que es el lenguaje de la simplificación de las cosas complejas”, página 119
  10. “Lo sustantivo es el periodista, lo adjetivo es que sea periodista del ABC, de EL PAÍS, SER, de la derecha o de la izquierda”, página 159
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